Reflexión de Marcha por la Vida 2017

Hace unos meses, tuve la oportunidad de participar en la Marcha por la Vida, un viaje de dos semanas que te lleva a Polonia e Israel. En Polonia, tienes la oportunidad de ver de cerca la destrucción y el dolor de la Shoá. En Israel, puedes ver el hogar histórico del pueblo judío reconstituido después del Holocausto, hace casi 70 años. Lo que muchos hacen es simplemente decir: Polonia es la parte ‘mala’ del viaje e Israel la ‘buena’ y crean una muralla entre ambas. Sin embargo, me di cuenta que la verdadera distinción o muralla que este viaje hizo en mí es que te muestra lo peor y lo mejor de la humanidad. Leer más.En la Marcha por la Vida puedes sentir, ver y hasta oler la muerte y el dolor cuando visitas los campos de concentración de Auschwitz, Majdanek o Treblinka, a las fosas comunes o a los ghettos en Polonia. Puedes ver la frialdad en la que los nazis cometieron este genocidio, el intento malévolo de hacer sufrir a las personas lo más posible antes de matarlas, la precisión en cada disparo y cada vez que se prendían las cámaras de gas y crematorios. Personalmente, me impactó mucho el Bosque de Lupojova. A diferencia de otros lugares, por fuera se ve tan lindo. Los árboles todos en fila y bellos en la primavera, el silencio de la naturaleza. Pero al llegar a las fosas comunes, no pude comprender cómo en este lugar, aparentemente tan lindo, se pudo cometer la matanza a sangre fría de miles y miles de personas, destruyendo no solo su vida si no la cultura de sus comunidades, como lo vimos en el pueblo de Tykocin. Lo peor de la humanidad no solo aplica para describir a los nazis, si no también a las millones de personas de otros países que les ayudaron a matar a tantos y los que simplemente miraron para otro lado sabiendo exactamente lo que ocurría. Algo impresionante fue vivir estas experiencias tan fuertes y dolorosas con mis compañeros de salón. Es distinto que con cualquier otro grupo. Cuando los conoces en muchas facetas de la vida cotidiana y ves sus caras de shock y lágrimas, es impresionante, porque ves algo de esa persona que antes no imaginabas que existía.

Sin embargo, este viaje va más allá. Te muestra que a pesar de los crímenes del holocausto, los humanos podemos ser muy buenos, lo que el judaísmo llamaría el yetzer hatov, el camino del bien. La expresión más obvia de que los seres humanos pueden ser buenos es cuando lo son frente a crímenes como la Shoá. Pudimos ver que a pesar de que tantos colaboraron con los victimarios, otros decidieron hacerlo con las víctimas. Pudimos verlo en la antigua fábrica de Oskar Schindler o la farmacia de Thadeus Pankewicz o en los innumerables testimonios que sobrevivientes de la Shoá han dado sobre justos entre las naciones quienes fueron esenciales para haber sobrevivido. Otro ejemplo de esto es participar de la Marcha en Auschwitz, en donde casi 10 000 personas de distintos países, culturas y edades marchan para decirle al mundo que el Holocausto nunca debe ser olvidado y que estamos listos para prevenir cualquier tipo de genocidio. La parte buena de la humanidad también la ves mucho en Israel. Un país de agricultores y pioneros que han tenido que aprender a defenderse para poder existir. Un país donde puedes ver historia judía antigua y las más impresionantes invenciones tecnológicas modernas. Un país y un pueblo con unas ganas de vivir a pesar de haber experimentado la Shoá y a pesar de que otros en nuestros tiempos deseen ‘concretar el sueño de Hitler’ y matar a cada judío en la faz de la Tierra. Un pueblo con memoria larga pero sin rencores.

Un momento que reúne mucho de lo que viví y me tocó mucho fue la escena de un grupo de soldados israelíes tocando música en la Plaza del Ghetto de Cracovia. En ese momento pude ver tangiblemente que si esos soldados pudieran haber estado allí salvando a los judíos de su deportación, la historia hubiera sido muy diferente. Es decir, si Israel hubiera existido durante la Shoá, no se hubiera podido llevar a cabo el holocausto. Además, mirando hacia el futuro, pude ver que cualquier intento de  exterminar a los judíos será confrontado con un pueblo judío unido y un Estado de Israel fuerte con la determinación de pararlo.

La Marcha por la Vida no son solo las Marchas en Auschwitz y Jerusalem sino toda una experiencia transformadora, una marcha por la vida de todos y cada uno de los que marcharon hacia la muerte y de aquellos que sobrevivieron y una marcha por la vida eterna del Estado de Israel y el Pueblo de Israel.

por Ilan Perelis – Estudiante de 12

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